Todos los seres humanos tenemos un lado malo y otro bueno. Llámalos como quieras. En espiritualidad hablamos del ego (el gran responsable de nuestros sufrimientos) y del ser (también conocido como esencia, alma...).
El ego aparece cuando:
- Nos sentimos rechazados, porque busca validación externa. Detrás de un gran ego, hay una gran inseguridad, por eso, hay que trabajar el amor propio.
- Nos frustramos cuando no somos perfectos. El ego es perfeccionista. Y dado que la perfección no existe, la frustración está asegurada. Como diría Hannah Montana, "nobody's perfect".
- Juzgamos. El juicio es solo una mera opinión, no una realidad. Incluso las situaciones "injustas", transmitimos una mera opinión. No somos jueces. Que los jueces hagan su trabajo; no debería quitarnos la paz esto.
- Creemos que todo gira a nuestro alrededor y nos comportamos de manera egocéntrica. En estos casos, la empatía es clave.
- Creemos que tenemos siempre la razón y peleamos hasta intentar conseguirlo. Una debilidad mía. Lo importante es pensar que nuestra forma de pensar no es la mejor, que hay otras alternativas igual de válidas y valiosas.
- Nos identificamos con el hacer y tener. Como si por tener más cosas o hacer más fuéramos superiores.
- Nos identificamos con algo externo a nosotros; los más comunes: partidos políticos, ideologías, celebridades, equipos de fútbol, religión... Atacamos cuando atacan lo que nos gusta. Así que, no nos lo tomemos de manera personal, solo opinan de algo externo a ti, no de ti. También podemos identificarnos con pensamientos, emociones, experiencias... Pero eso tampoco nos define. Van y vienen. Y no por eso dejamos de ser valiosos. Esta es mi debilidad y posiblemente la de la mayoría de gente.
- Tenemos miedo. El ego se siente cómodo en la zona de confort. No quiere que pruebes cosas nuevas porque prefiere "malo conocido que bueno por conocer". Miedos comunes: al conflicto, al qué dirán, al abandono, al rechazo, a la humillación, etc. Algunos de esos miedos están relacionados con las heridas del alma (rechazo, abandono, humillación, traición e injusticia).
- Queremos controlar todo. El ego es controlador. Pero el controlar no te da paz, es más, te provoca ansiedad, frustración si las cosas no salen como creías... La verdadera paz se consigue creyendo que sabrás gestionar bien lo que te ponga por delante.
- Vivimos en el pasado o en el futuro. Porque, como ya he explicado, el ego quiere controlar todo y también juzga el pasado.
- Nos lo tomamos todo de manera personal. Pero, recuerda, lo que dice Juan de Pedro dice más de Pedro que de Juan.
Todo esto lo he aprendido de María de Mondo y sus libros. Recomiendo el libro Yo, Ego.
Pero no todo está perdido. Podemos conectar con nuestro ser, esa parte pura y buena de nosotros mismos. ¿Cómo?, te estarás preguntando.
- Mindfulness.
- Meditación.
- Respiración consciente.
- Caminar.
- Deporte.
- Pintar.
- Cocinar
- Escribir.
- Ver y estar con animales.
- Conectar con Dios y seguir a Jesús (también es otro método para mantener el ego a raya).
Todo lo que te de paz puedes añadirlo a la lista. También puede servir preguntarte "¿cómo puedo ver esto desde el amor?", "¿cómo puedo actuar desde el amor?", "¿qué me daría paz en esta situación?"...
En ese libro también se explica que es imposible vivir siempre como seres de luz conectados con nuestro ser. Lo importante es saber reeducar a nuestro ego para que sea nuestro aliado. A veces, los juicios nos pueden librar de situaciones tóxicas...
Este proceso de ego a ser se atraviesa en el despertar espiritual, del que os hablaré más adelante. ¡Muchas gracias por leer! ¡Hasta la próxima!
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